Epístola del apóstol san Pablo á los hebreos

capítulo 10


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verso 1

PORQUE la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos á los que se allegan.


verso 2

De otra manera cesarían de ofrecerse; porque los que tributan este culto, limpios de una vez, no tendrían más conciencia de pecado.


verso 3

Empero en estos sacrificios cada año se hace conmemoración de los pecados.


verso 4

Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.


verso 5

Por lo cual, entrando en el mundo, dice: sacrificio y presente no quisiste; Mas me apropiaste cuerpo:


verso 6

Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron.


verso 7

Entonces dije: Heme aquí (En la cabecera del libro está escrito de mí) Para que haga, oh Dios, tu voluntad.


verso 8

Diciendo arriba: Sacrificio y presente, y holocaustos y expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron, (las cuales cosas se ofrecen según la ley,)


verso 9

Entonces dijo: Heme aquí para que haga, oh Dios, tu voluntad. Quita lo primero, para establecer lo postrero.


verso 10

En la cual voluntad somos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una sola vez.


verso 11

Así que, todo sacerdote se presenta cada día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados:


verso 12

Pero éste, habiendo ofrecido por los pecados un solo sacrificio para siempre, está sentado á la diestra de Dios,


verso 13

Esperando lo que resta, hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies.


verso 14

Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre á los santificados.


verso 15

Y atestíguanos lo mismo el Espíritu Santo; que después que dijo:


verso 16

Y este es el pacto que haré con ellos Después de aquellos días, dice el Señor: Daré mis leyes en sus corazones, Y en sus almas las escribiré:


verso 17

Añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados é iniquidades.


verso 18

Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por pecado.


verso 19

Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el santuario por la sangre de Jesucristo,


verso 20

Por el camino que Él nos consagró nuevo y vivo, por el velo, esto es, por su carne;


verso 21

Y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,


verso 22

Lleguémonos con corazón verdadero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua limpia.


verso 23

Mantengamos firme la profesión de nuestra fe sin fluctuar; que fiel es el que prometió:


verso 24

Y considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras;


verso 25

No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.


verso 26

Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado,


verso 27

Sino una horrenda esperanza de juicio, y hervor de fuego que ha de devorar á los adversarios.


verso 28

El que menospreciare la ley de Moisés, por el testimonio de dos ó de tres testigos muere sin ninguna misericordia:


verso 29

¿Cuánto pensáis que será más digno de mayor castigo, el que hollare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del testamento, en la cual fué santificado, é hiciere afrenta al Espíritu de gracia?


verso 30

Sabemos quién es el que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará su pueblo.


verso 31

Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo.


verso 32

Empero traed á la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sufristeis gran combate de aflicciones:


verso 33

Por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo; y por otra parte hechos compañeros de los que estaban en tal estado.


verso 34

Porque de mis prisiones también os resentisteis conmigo, y el robo de vuestros bienes padecisteis con gozo, conociendo que tenéis en vosotros una mejor sustancia en los cielos, y que permanece.


verso 35

No perdáis pues vuestra confianza, que tiene grande remuneración de galardón:


verso 36

Porque la paciencia os es necesaria; para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa.


verso 37

Porque aun un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará.


verso 38

Ahora el justo vivirá por fe; Mas si se retirare, no agradará á mi alma.


verso 39

Pero nosotros no somos tales que nos retiremos para perdición, sino fieles para ganancia del alma.

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